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Comercio Exterior

Efectos fiscales en la economía por el crecimiento de la robótica

Los avances tecnológicos siempre generan una reducción en los costos de los proceso, bien sea por una mayor facilidad en su fabricación por mejorar su técnica o nuevos materiales, o lo peor, la reducción de la participación de la mano del hombre en su elaboración.  Con el avance la robótica, la reducción de la mano de obra en diversas áreas de manufactura ha sido  casi total. Las principales áreas donde este fenómeno se ha presentado en la fabricación, mediante uso de la automatización y en algunos casos hasta robótica, de automóviles y en equipos electrónicos, así como en la producción de casi cualquier aparato de uso masivo. Aunque los robots y la inteligencia artificial también han incursionado en áreas como las finanzas, la salud y como lo mencione en la automatización de procesos industriales, son muchos los expertos que coinciden en que falta mucho para llegar a modelar correctamente la realidad de la sustitución del ser humano por completo de los procesos de fabricación.

La mayores preocupaciones de los organismos internacionales, son de tres órdenes: (i) escasez de ofertas de trabajo; (ii) afectación en la autonomía del individuo, pues será dependiente en buena parte de sus ingresos de actividades informales o apoyos gubernamentales; (iii); y enfrentar la superación del ser humano, pues sería sustituido por máquinas inteligentes. Si bien es cierto, el tenemos gran cantidad de habilidades y capacidades que la tecnología de los robots aún no pueden imitar, aunque falta para tener una completa “inteligencia artificial”, la próxima realidad es que las oportunidades será pocas, pues la existencia de tantas persona exige la presencia de más ofertas de trabajo que, cada vez son menos. Pero, un análisis al respecto amerita aún más tiempo, en breve sacaré mis apuntes y realizaré una colaboración más minuciosa en esta parte.

Bill Gates: “si un robot reemplaza el trabajo de un humano, este robot debe pagar impuestos como un humano”.

Por lo que nos ocupa respecto a los impuestos y los robots, comienzo con un datos duro, muchos países como España, están evaluando los daños de la falta de captación de Impuesto Sobre la Renta proveniente de la fuente de riqueza identificada como “salario”, y como sabemos es en la actualidad el principal régimen contributivo en impuestos sobre ganancias en todo el mundo. Entonces, debemos tomar en serio que la robotización de las industrias debe establecerse un régimen especial, mediante el cual se recobre el impuesto, así como la no tan lejana problemática de los fondos para cubrir las pensiones, que también da para otro tema que, también esta semana concluiré un análisis específico. De aquí que advierte de que la robotización va a cambiar las reglas de juego del mercado laboral tan profundamente que será necesario repensar las prestaciones a los trabajadores para compensar a quienes van a verse desplazados. Por lo que sumamente importante para todos los países, cómo y quién cargará con la factura para evitar daños sociales por la falta de una adecuada recaudación.

Estos pensamientos hace una década no alarmaban a los gobiernos con hoy en día, dejaron de ser planteamientos ingenuos u orwellianos, más en temas de sostenimiento de gastos público y pago de pensiones, pues México para el año 2050 tendrá más habitantes en edad adulta que jóvenes, que también estos últimos tendrán muy pocas oportunidad de trabajo. El futuro es complicado, es irremediable que suceda este desarrollo tecnológico, pero la  política, pero especialmente la fiscal, es la que podrá dar una solución para modernizarnos y atender la necesidad de la nación. Muchos países contemplan la posible implementación de una renta universal como la posibilidad de gravar al uso de robots, son un reclamo de varios expertos, como incluso lo ha manifestado en propio Bill Gates, el fundador de Microsoft®.

Europa: Los robots deben pagar impuestos, cotizar y estar dentro de un código ético.

Los regímenes fiscales del mundo están obsoletos, están pensados para una economía de los años cincuenta del siglo pasado, pero lo está por venir en un par de décadas, de mantenernos así, sería un colapso en la fianzas públicas, pues caería la recaudación de impuestos por sueldos y salarios, y a su vez no se tendrían las suficientes aportaciones para los fondos de pensiones, ni que hablar de la falta de ofertas laborales para quienes estén en su plena vida productiva. Es cierto, con la revoluciones industriales precedentes a la actual, afectaron la mano de obra, pero con el pasar del tiempo se recompenso con una mejora en la jornadas y condicionales de trabajo, pues se contaba un una mayor rentabilidad y rapidez en la fabricación. Ahora, con lo actual debemos actuar de forma distinta, pues con una transformación tecnológica como la robotización se altera el sistema desde la raíz. Tenemos que empezar con la regulación de una carga tributaria más enfocada a sobre llevar la caída de ingresos por impuestos, así como un nuevo régimen de pensiones que los aportantes sean los directamente beneficiados por el uso de esta tecnología.

Como lo mencionó el Doctor Cesar Novoa, Catedrático de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de Santiago de Compostela, en octubre de 2018 dentro del “XVIII Congreso Nacional de la Academia Mexicana de Derecho Fiscal” celebrado en Guadalajara: “Sabemos que el volumen de automatización de cierto empleo puede llegar a ser del 60%”, además agregó: “Es posible que en las próximas décadas millones de empleos sean prescindibles. De cumplirse, supondría menos contribuyentes en impuestos sobre la renta –que actualmente aporta más del 40% de la recaudación tributaria– que no será pagado. Y las empresas presentarían un mayor gasto amortizable por la maquinaria que sustituye a los trabajadores” como lo dijo, por cualquier lado las finanzas públicas se verían afectadas. Es una gran preocupación de los organizamos internacionales, quienes están difundiendo medidas para que cada país, de acuerdo de a su sistema, implementen de forma organizada las medidas legislativas adecuadas para regular su recaudación sin afectación al desarrollo de los negocios.

Como conclusión de esta primera reflexión sobre el tema, es una cuestión clave encontrarnos en este momento con organismos muy preparados al respecto, los cuales nos dan recomendaciones para poder ajustar nuestro sistema de recaudación a este nuevo entorno, de proponer desde aspectos tan básicos como imponer una tasa a los propios robots hasta cambios más radicales, como una completa adaptación de la actual estructura de impuestos para una economía con menos contribuyentes y más tecnología en las empresas, tal y como encontraremos nuestras sociedades en un par de años más.

Lic. Adrián Alfonso Paredes Santana

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